Retrato que hice a partir de la una vieja y pequeña fotografía.

Fernando Rodríguez Pando, pensador.

Siempre he estado escribiendo, desde muy pequeña. Tenía apenas siete años cuando escribí mi primer cuento (interminable y muy mal escrito) en esas hojas cuadriculadascon cuatro agujeros en el margen izquierdo. Ahora que lo pienso la trama era una mezcla entre Alicia en el país de las maravillas, y los dibujos animados que veíamos de niños en los 80′.

Hacía los 15 años la latente y crónica enfermedad con nombre desagradable, Fibrosis Quística, comenzó a dar sus primeros pasitos en mi cuerpo, creciendo poco a poco pero sin pausa.

Cuando me diagnosticaron la FQ, a la que prefiero llamar 65 Roses Roses http://www.cff.org/aboutCFFoundation/About65Roses/ yo tenía 21 años.

Recuerdo el esfuerzo enorme al subir las escaleras del viejo edificio que soportaba el peso de la Facultad de Geografía e Historia, en Barcelona. El abrigo me pesaba más que el cuerpo.

Pero quería terminar la carrera, al menos, aquello que tanto me gustaba, no quería dejarlo sin hacer un último esfuerzo. Nunca he sido negativa, pero durante muchos años la muerte me rondó más de lo normal, y ya me conocía su sigilo y su aliento. Lo curioso es que no le tenía tanto miedo como ahora, que me encuentro ciertamente, mucho mejor…

En el 2001 sufrí maltrato psicológico por parte de una doctora en el Hospital Vall d’Hebrón. Las enfermeras fueron nuestro salvavidas, y digo “nuestro” porque mi madre y mejor amiga, no me dejó ni un segundo. Siempre a mi lado, dándome las fuerzas que yo ya no tenía. Ella es la luz de mi vida.

Durante los años en los que fui estudiante, no tuve mucho tiempo de escribir, pero cuando la enfermedad se cebó más conmigo, en la calma de las faldas del Monte Caro, me dediqué a la botánica, la lectura y la escritura. Por supuesto, siempre hacía dibujos y bocetos de todo cuanto veía…A pesar de los momentos de desesperación y gran dolor, recuerdo más los momentos buenos, los que quizás pueda comenzar a escribir poco a poco en este blog.

No sabía cómo empezar a hablar de mí aquí. El pasado día 30 de Marzo, mi abuelo, Fernando Rodríguez Pando, murió por enfermedad a los 81 años de edad. Abuelete era un hombre especial, fuerte, un gran orador, autodidacta, memorista (amante de la memoria y los recuerdos), cariñoso, directo y auténtico. Era tan trabajador que sus manos quedaron agarrotadas, con la forma que le dejó el palustre y demás instrumentos del buen paleta. Sin embargo no fue sólo paleta, hizo tantas cosas en la vida, que para mí es un super héroe… Sus ojos azules aún me miran ahora, aunque no esté.

Su voz sigue resonando en mi cabeza, muy viva “No llores, bonita”…Y la calidez de su mano al coger la mía, la siento pero a la vez me hace tanta falta…

Esta entrada quiero que sea un inicio para él y para mí.

Que la enfermedad no trunque más sueños. Que la vida sea vivida con sencillez pero profundamente, sin perderse detalle…

Sin perder ni un poquito de cada persona a la que amo.

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  1. Pingback: Efemérides Nace Van Gogh Fallece Fernando R. Pando | Yrene Yuhmi's tales

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